

La Blefaroplastia se ha convertido en una técnica quirúrgica muy habitual, sobre todo en varones. La aparición de bolsas en los párpados, la caída de las cejas y las arrugas, producen un aspecto de cansancio y fatiga no deseado. La cirugía de párpados intenta corregir estos defectos para rejuvenecer la mirada.

Es de suma importancia la adecuación a las expectativas del paciente. Éste debe ser consciente en todo momento de los resultados que se pueden obtener. Es necesario realizar un examen preoperatorio de las funciones oculares y lagrimales.
El globo ocular está envuelto por grasa, que se encuentra distribuída en paquetes (3 en el párpado inferior y 2 en el superior). Con el paso del tiempo, estas bolsas de grasa se van desprendiendo, dando lugar al aspecto hinchado que conocemos.

Las bolsas en los párpados se forman, tanto por el exceso de grasa, como por el exceso de piel. El proceso debe estar dirigido al componente responsable del problema.
En ocasiones, la caída de la ceja es tan pronunciada que se plantea el llevar a cabo un lifting de la misma, independientemente de la blefaroplastia.

En el párpado inferior, la incisión se hace a unos 2 milímetros del borde de las pestañas. Se extraen las bolsas de grasa, y como regla general, se tiende a ser conservador en la extirpación de exceso de piel. Si el párpado inferior es muy laxo, se puede tensar utilizando diversas técnicas.

Postoperatorio Blefaroplastia
El cirujano recomendará reposo y frío local durante las primeras 24 horas. Es normal que aparezcan cardenales e hinchazón en los párpados. En el postoperatorio suele haber lagrimeo y cierta intolerancia a la luz. El médico puede recetar colirios adecuados y aconsejar el uso de gafas de sol. Al cabo de unos meses, las incisiones serán prácticamente invisibles.

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