El aumento de pecho no es recomendable en todos los casos. Se aconseja realizarlo únicamente en aquellos en que hay una falta de desarrollo de las mamas (hipogenia mamaria) una vez completado el desarrollo. También cuando la paciente siente una insatisfacción estética por lo que considera un volumen mamario insuficiente.

Otro supuesto es cuando la mujer pierde el volumen de las mamas tras un embarazo o por causa de la edad (ptosis mamaria), y se utiliza una prótesis para rellenar las mamas vacías.

El aumento de pecho no se recomienda en pacientes que no han completado su desarrollo puberal, puesto que se considera que durante ese tiempo la mama tiene que completar su crecimiento. En la actualidad, se recomienda como edad límite los 18 años.

¿En qué consiste el aumento de pecho?

La cirugía de aumento de pecho consiste en incrementar el volumen de la mama utilizando implantes. Estos implantes suelen ser de gel de silicona o de suero salino. Se introducen a través de distintas incisiones: infraareolar, inframamaria o axilar.

La intervención suele durar alrededor de hora y media y se suele emplear anestesia general, para evitar tener que recurrir, en ocasiones, a altas dosis de anestésicos locales, con el riesgo que ello puede conllevar.

Es una operación segura, siempre y cuando se realice por un cirujano plástico experimentado, en condiciones sanitarias adecuadas, con pacientes médicamente controlados y utilizando materiales protésicos de garantía.

Tras el aumento de pecho, una vez desaparecida la inflamación y los restos de hematomas, en el caso de que éstos aparecieran, la mama recuperará un aspecto normal en 6 u 8 días. La retirada de los puntos de sutura se realizará a los 8 ó 10 días de la operación. A partir de este momento, el proceso de cicatrización suele durar de 3 a 6 meses, dependiendo de la incisión elegida.