Los especialistas que asisten al XLIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, que se celebra en Zaragoza estos días, nos dan la cifra de 50.000 aumentos de pecho en España al año. La mamoplastia se consolida como la intervención más demandada en cirugía plástica, reparadora y estética en nuestro país.

El implante mamario es un material sintético con forma similar a la de una mama, y que colocado bajo el pecho, realza el volumen del mismo. Existen varios tipos de implantes, su elección dependerá de cada caso en particular y de las preferencias del cirujano.

Los implantes de pecho más utilizados son los de gel de silicona, por su textura, moldeabilidad y garantías de calidad y resultado. Están formados por una cubierta de silicona, generalmente de 3 capas, de textura rugosa, que previene la formación de contracturas capsulares, y vienen rellenos de gel de silicona. No obstante, en los modelos más recientes, el gel se ha sustituido por gel cohesivo, más compacto pero blando al tacto. Este gel evita que se produzca una fuga de la envoltura de la prótesis en caso de que ésta se rompa. En cuanto a la forma de las prótesis de gel de silicona, pueden ser redondas o anatómicas y tener diferentes alturas y volúmenes.

También existen las prótesis de suero salino, formadas igualmente por una cubierta también de silicona, lisa en este caso. Estos implantes cuentan con un dispositivo valvular, a través del cual se van rellenando de suero salino hasta alcanzar el volumen deseado, una vez que ya están colocados dentro de la mama.
Hasta hace poco, también se han empleado prótesis rellenas de aceite de soja, pero en la actualidad su uso está prohibido por las autoridades sanitarias, y existe la orden de retirar las que fueron colocadas en su día.