En algunos países europeos, como Francia y Alemania, la Carboxiterapia se ha estado utilizando durante mucho tiempo como tratamiento para enfermedades arteriales periféricas. La evidencia de que el CO2 alivia los problemas circulatorios está vigente desde el año 1900.

La enfermedad arterial periférica consiste en una circulación deficiente en las extremidades inferiores. El motivo es la obstrucción de las arterias. La Carboxiterapia contribuye a mejorar la circulación, además de frenar el avance de la enfermedad.

La obstrucción de las arterias suele presentarse en personas que padecen aterosclerosis, hipertensión arterial o diabetes. El CO2 mejora la circulación sanguínea al disminuir el dolor de caminar una determinada distancia, y favorece el cierre de úlceras que pueden complicar el diagnóstico médico del paciente.

Según un estudio realizado en Francia entre los años 1981 y 1995 (15 años) con 424 personas, el uso de la Carboxiterapia disminuyó significativamente el número de fallecimientos por infartos de miocardio: de un 37% en los 5 primeros años a un 22% a los 15 años. También se redujo el número de cirugías vasculares de miembros inferiores, pasando de un 11,1% a un 8,5%, lo que trajo consigo una disminución en el número de amputaciones. También se mejoraron los parámetros clínicos funcionales y circulatorios de los pacientes. Uno de ellos fue la distancia caminada, que mejoró en un 44%.

La revista Angiology, especializada en enfermedades vasculares, publicó en 1995 en estudio de investigación, que concluyó que el empleo cutáneo del CO2 provoca efectos locales vasomotores beneficiosos para pacientes con arteriopatía. Por otra parte, también se demostró la relación existente entre la aplicación cutánea de CO2 y la vasodilatación.

Fuente: Agencias y Medios Especializados