En el verano, la depilación se convierte en un elemento tan imprescindible como cualquier otro del ‘pack vacacional’. Y si se trata de querer eliminar el vello indeseado de forma permanente, la depilación láser es el método más eficaz, rápido y de bajo coste a largo plazo. Además de ser la técnica más segura en comparación con las tradicionales, pero siempre que se acuda a centros depilación láser sólo con supervisión sanitaria. Ya que si uno se expone a manos inexpertas, le puede acarrear riesgos para el estado de la vista, la piel y la salud en general. Por lo que no por tener prisas de última hora caiga en las tentativas ofertas de centros de belleza no profesionales.

Muchos establecimientos prometen que van a acabar con el pelo para siempre, cuando en realidad la depilación la realizan empleados que no cuentan ni con una mínima formación, poniendo en riesgo la salud del paciente. Los profesionales médicos del sector y los propios pacientes, que son al fin y al cabo los más perjudicados, critican el vacío legal existente y que cualquier persona pueda adquirir y utilizar un aparato láser simplemente con unos mínimos conocimientos.

Antes de iniciar un tratamiento y garantizar la calidad de sus resultados, el paciente debe requerir al centro de fotodepilación:

– información detallada por escrito

– un contrato que especifique el tipo de depilación láser a realizar

– el número de sesiones necesarias o aproximadas según sus características particulares

– la cuantía a pagar

– los resultados que se deben obtener

– un consentimiento firmado por el mismo, para garantizar al menos unas mínimas condiciones de seguridad.

En los centros depilación láser sólo con supervisión sanitaria el médico estético realizará un seguimiento del tratamiento antes, durante y después. Pero previamente también es imprescindible que el personal haga un historial clínico completo del paciente para preveer reacciones adversas.

1. Debe vetar la depilación láser en los casos en los que está contraindicada, tales como: las personas que tengan fotosensibilidad por la administración de determinados fármacos, problemas de coagulación de sangre o varices, fiebre o infecciones agudas, riesgo de cicatrización queloidea, embarazo o lactancia materna, diabetes mal controlada o antecedentes de herpes.

2. Al igual que debe informar de los posibles efectos secundarios, como enrojecimiento transitorio, inflamación e hiperpigmentación de la zona depilada, manchas en la piel, e incluso fotofobia o aversión a la luz. Por otro lado, los lunares también deben ser examinados por un dermatólogo y tapados con apósitos antes de iniciar un tratamiento láser.

Si el centro no cumple todos estos requisitos, no merece la pena arriesgarse, pues sólo se conseguirá unos resultados ineficaces, unas vacaciones a disgusto y, probablemente peligros para el cuerpo.

Mejor ser precavido, informado y consciente, y realizarse el tratamiento en centros depilación láser sólo con supervisión sanitaria. De este modo no se arrpentirá.

Fuente: Agencias y Medios Especializados