Las intervenciones genitales ya existían desde 300 años a.C. cuando los hombres griegos querían recuperar sus miembros circuncidados. Pero la religión y los tabúes en torno al sexo frenaron el desarrollo de estas operaciones, que ahora han vuelto a aflorar gracias a la estética y a los avances médicos. Las mujeres se deciden más que los hombres, en parte, a la liberación social de la mujer y a la moda de la depilación integral del pubis. Y es que la cirugía de rejuvenecimiento íntimo mejora notablemente tanto la apariencia como la salud de la zona, aparte de que las pacientes se encuentran muy satisfechas, ya que existen cirugías adaptadas al problema o deseo de cada mujer.

La cirugía íntima va en alza. Este tipo de operaciones no ha parado de aumentar en la última década, con un especial repunte en los últimos tres años debido al perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas y a un mayor conocimiento por lo que respecta a la posibilidad de remodelar el aspecto de la zona íntima tanto masculina como femenina. Además, la moderación de los precios ha contribuido a hacer más asequible la operación para todo aquel que lo desee. 


Existen diferentes tipos de cirugía íntima:

  • vaginoplastia, que consiste en la ampliación o reducción del tamaño de la vagina;
  • labioplastia o ninfoplastia, para aquellos casos de agrandamiento de los labios menores de la zona íntima;
  • lipoescultura púbica, para las personas que sufren un exceso de grasa en el pubis;
  • himenoplastia, reconstrucción del himen;
  • microinjerto de pelo púbico;
  • ensanchamiento o alargamiento de pene;
  • reconstrucción del clítoris, una de las cirugías más complejas que existen cuyo fin se aleja de lo puramente estético.


Todas ellas se adaptan a las características particulares de cada paciente y son las intervenciones más comunes, debido a que la cirugía íntima va en alza. El cirujano aconsejará cual es la más adecuada para cada caso en concreto.

La intervención dura menos de una hora y los resultados se aprecian de forma inmediata, pudiendo volver a la vida normal el mismo día de la operación. Simplemente se debe estar durante una semana en reposo relativo. Y tras haber modelado y rejuvenecido los órganos sexuales, la mayoría de las mujeres vuelven a la consulta clínica agradecidas y asegurando que la operación les ha cambiado la vida, sin sufrir molestias al vestir prendas ajustadas, molestias a la hora de mantener relaciones sexuales o incluso practicar ciertos deportes, con una mejor apariencia genital y una mayor autoestima.

Fuente: Agencias y Medios Especializados