La preparación para una operación de liposucción es básica para abordar esta cirugía con éxito, una vez has tomado la decisión de llevarla a cabo. Al componente físico del procedimiento se le une el factor psicológico y el deseo de la persona de verse mejor, por lo que seguir unas sencillas pautas te preparará como paciente en este sentido.

Según la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética), cada año se realizan en España alrededor de 13 000  liposucciones, siendo la segunda intervención más practicada, seguida del aumento de pecho.

La liposucción abdominal, la más frecuente

La operación de liposucción abdominal es el tipo más frecuente en las clínicas españolas, seguida de la de flancos, muslos y trocánteres (cabeza del fémur). La técnica de la liposucción consiste en eliminar la grasa acumulada en aquellas partes del cuerpo en las que no da resultado el ejercicio físico, pero, al contrario de lo que muchos piensan, su fin no es que el paciente pierda peso sino modelar la figura.

Cada centro médico tiene su propio protocolo de preparación para una operación de liposucción, pero lo cierto es que hay recomendaciones inherentes a cualquier intervención que te ayudarán en la recuperación.

En primer lugar, se encuentra un clásico: dejar de fumar, al menos, dos meses antes y dos después de la intervención. Esto tiene su sentido: el tabaco priva de oxígeno a los tejidos y puede provocar complicaciones durante el proceso. Además, retrasa la cicatrización de las heridas, por lo que podría provocar marcas excesivas en la piel. Uno de los procesos médicos que más interfieren con el tabaco es el de la anestesia, donde el aparato respiratorio es vital y suele estar perjudicado en los pacientes fumadores.

Otra de las recomendaciones que necesitas, previa a cualquier operación, es la de estar en un peso adecuado, ya que el sobrepeso aumenta el riesgo de complicaciones mayores y de mortalidad tras la cirugía. A menudo, estos problemas están relacionados a otros subyacentes como diabetes o presión arterial alta, lo que hace que, en el posoperatorio, los pacientes estén expuestos a mayores dolores, náuseas, ingresos inesperados, etc…

La importancia de la dieta

Muy relacionado con lo anterior está la necesidad de que lleves una dieta adecuada antes y después de una operación de liposucción, con el objetivo de evitar los problemas mencionados antes y mantener un equilibrio entre grasa e índice de masa muscular después de la intervención.

Así, una dieta sana y adecuada debe ser rica en fibra para favorecer el tránsito intestinal así como en hierro, porque este ayuda a recuperar el buen color de la piel aumentando la producción de glóbulos rojos. Aunque la carne roja es rica en este mineral, su consumo debe ser moderado tras esta cirugía, ya que las grasas que aportan no son nada beneficiosas para la recuperación. Hay otros alimentos ricos en hierro más saludables, como las lentejas, las acelgas, el pavo o ciertos tipos de pescado.

En cuanto a las vitaminas, la más adecuada es la C (naranjas, mandarinas, brécol) ya que te ayuda a cicatrizar mejor el tejido, vasos sanguíneos y cartílagos. Además, combate las bacterias y ayuda a eliminar las toxinas que tenga el organismo. Si planificas una dieta ligera con varias comidas al día, esto ayuda al cuerpo a que se acostumbre antes al nuevo estado, evitando forzarlo a hacer digestiones pesadas.

Cuidado con las medicinas antes de la preparación para una liposucción

Existen determinados medicamentos que no deberías tomar antes de una liposucción, como los que coagulan la sangre o inhiben esta acción. Esto ocurre, por ejemplo, con la aspirina o los suplementos de vitamina E, que afectan a la coagulación y, por tanto, pueden interferir con la anestesia o provocar sangrados y posibles hemorragias durante la cirugía.

Los antiinflamatorios están dentro de los grupos de medicamentos que son mejor que no consumas en el preoperatorio, ya que podrían retrasar la recuperación e incluso ponerla en peligro. Además, es importante matizar que los suplementos y medicinas naturales, cuyas consecuencias en una intervención como la que estamos hablando no están lo suficientemente estudiadas, tampoco están recomendados en este caso ya que podrían poner en riesgo todo el procedimiento. Con que se suspenda la ingesta dos semanas antes y dos semanas después, es suficiente.

En otro orden de cosas, y dependiendo de dónde se lleve a cabo el procedimiento, es recomendable no afeitar el área cercana, al menos, 24 horas antes de que se intervenga, ya que puede provocar que el pelo crezca hacia dentro tras la cirugía y puede resultar muy doloroso.

En conclusión, la preparación para una operación de liposucción es importante a la hora de que tengas más garantías para que todo vaya bien. Además de comentar con el médico la dieta y los medicamentos que tomas hasta la fecha, es vital que hagas un pequeño esfuerzo e intentes hacer algo de ejercicio físico y tomar alimentos ricos en hierro y vitamina C, teniendo en cuenta que la liposucción no es un sustitutivo de la dieta sino que la complementa, ayudándote a modelar tu figura y estar más a gusto contigo misma.