Todos los métodos de depilación, entre ellos la depilación láser, suponen una agresión para la piel. Para paliar los daños que se puedan ocasionar, la SEME ofrece algunos consejos para cuidarla y mantenerla en las mejores condiciones.

La mayoría de la gente solamente protege la piel contra los rayos solares, cuando existen otros fenómenos meteorológicos que también pueden dañarla. La protección de la dermis durante el invierno es tan importante como en verano, ya que el frío es uno de los factores que afectan a su buena salud.

El viento, la humedad, el frío, los cambios bruscos de temperatura y la excesiva sequedad que provoca la calefacción afectan negativamente a la dermis. Propician una gran deshidratación y alteraciones cutáneas, como piel seca y descamada. Otros factores a tener en cuenta son el estrés, la edad y el tabaco. Con el tiempo, todo ello se traduce en un envejecimiento de la piel.

Los tratamientos para la piel deben estar personalizados para cada individuo, ya que existen diferentes tipos de piel y sensibilidades ante los elementos externos. La piel seca es la que más se agrieta, y la grasa la que mejor soporta los cambios de temperatura. En cualquier caso, se recomienda tener a mano las cremas correspondientes.

Según los expertos, la mejor idea es utilizar durante todo el año una crema hidratante que tenga protección solar incorporada. Las zonas más sensibles son la cara y las manos, que están siempre al descubierto. Se recomiendan baños poco calientes, para favorecer la circulación sanguínea y la utilización de geles neutros.

Fuente: Agencias y Medios Especializados