Los profesionales reconocen que existe un vacío legal en torno al uso del láser en España. Los tratamientos de depilación por láser y de rejuvenecimiento están tan extendidos, que por el momento nadie parece atreverse a legislar sobre este tema.

La única comunidad autónoma que tiene alguna norma sobre el empleo del láser para tratamientos estéticos es Castilla la Mancha. Dicha comunidad autoriza a los centros de belleza a utilizar aparatos láser de baja potencia, mientras que los más potentes están reservados para el uso médico.

En Cataluña existe un documento, elaborado por el Departamento de Sanidad, que indica que los tratamientos de depilación láser deben realizarse bajo supervisión médica. Sin embargo, esta indicación no es una norma, sino una recomendación.

Lo que critican los profesionales médicos del sector es que cualquier persona puede adquirir y utilizar un aparato láser, aún sin contar con una mínima formación. Esto implica riesgos para la salud de los pacientes, ya que se requieren unos mínimos conocimientos para llevar a cabo tratamientos con este tipo de herramientas.

En países como Francia, donde el empleo de aparatos láser está restringido a los profesionales médicos, los esteticistas solicitan una ampliación de los permisos, para poder incorporar esta tecnología a sus centros de belleza. Francia es el único país europeo en el que existen este tipo de normas en torno al empleo del láser.

Los médicos franceses, por su parte, sostienen que la extensión de los permisos a los centros estéticos para utilizar las tecnologías láser, supondría intrusismo profesional en su actividad. El principal argumento de este colectivo, para defender la permanencia de las normas actuales, es preservar la salud pública.