Las mujeres se someten a determinados tratamientos, propios de su género, que en ocasiones son incompatibles con el desarrollo de un tratamiento de depilación láser. En cualquier supuesto, la primera recomendación de los especialistas es consultarlo con el médico correspondiente, para salir de dudas y evitar riesgos.

Uno de los tratamientos que requiere control con la depilación láser es la ingesta de anticonceptivos. Estos medicamentos son fotosensibles, por lo que combinados con el láser, fomentan la aparición de manchas en la piel. No siempre es así, pero aumenta el riesgo, por lo que es necesario contrastarlo con el médico.

En el caso de que se lleven a cabo tratamientos de fertilidad, consistentes en inyecciones hormonales, la depilación láser es perfectamente compatible. Sin embargo, la cosa cambia cuando se produce un embarazo. En este momento es preciso suspender el tratamiento de depilación de forma inmediata.

Las mujeres embarazadas no pueden someterse a la depilación láser. Los reglamentos médicos internacionales indican que las embarazadas deben abstenerse de cualquier procedimiento médico que no sea imprescindible para su salud o la de su bebé. Por lo tanto, el uso del láser supone una agresión innecesaria para el cuerpo de la mujer.