La Mesoplastia se ha revelado como un procedimiento médico de rejuvenecimiento facial que no precisa cirugía. La Mesoplastia permite la eliminación de pequeñas arrugas del rostro, prevenir el descolgamiento, una hidratación de la piel mayor y más duradera y un aspecto más luminoso y homogéneo en el cutis.

Consiste en estimular los procesos metabólicos del organismo para reparar el cutis, con el fin de rejuvenecer la piel sin necesidad de operaciones, aunque a veces puede complementar a una cirugía. El tratamiento consta de 3 fases:

1- Fase de preparación.
Se diagnostica y clasifica el tipo de piel. Es recomendable realizar un estudio alimenticio del paciente e investigar sus hábitos estéticos. Cada paciente tiene un tratamiento personalizado en función de su historial. El tratamiento se aplica en sesiones consecutivas cada 15 ó 30 días.

2- Fase de tratamiento.
Se infiltran vitaminas, ácido hialurónico y toxina botulínica, entre otros componentes. La infiltración se realiza mediante inyecciones intradérmicas.

3- Fase de mantenimiento.
El tratamiento de Mesoplastia necesita mantenimiento cada cierto tiempo, para no perder los efectos que se han conseguido con las primeras sesiones.