Para muchas personas, mantener una dieta alimenticia o hacer ejercicio diario no es suficiente como método de mejora de su imagen. Bien sea por cuestiones de salud o de estética deciden dar un paso más e iniciar algún tratamiento corporal o pasar por el quirófano. Y debido al aumento de personas que optan por una operación para mejorar su aspecto, las investigaciones en el ámbito estético también se han incrementado de cara al cuidado de los pacientes. Los expertos científicos y sanitarios quieren sólo lo mejor para ellos y por eso realizan técnicas cada vez menos invasivas. Entre ellas, la grasa, el futuro de la medicina estética.


La grasa, la protagonista de las cirugías

Según los especialistas plásticos, las grasas pueden mejorar los tejidos en volumen, rejuvenecimiento o vascularización. Por lo que la medicina estética va en ese camino, adaptar sus beneficios en los métodos de cirugía.

Aún queda un poco de tiempo para que se haga factible comenzar a emplearlas, pero la utilización de las grasas forman parte de un futuro inmediato. Servirán como una fórmula más de rejuvenecimiento de los tejidos ya que son ricas en células madre que pueden reproducirse. Y favorecerán los injertos para otorgar o corregir defectos de volumen, traumatismos o secuelas de cirugía oncológica.

Los primeros resultados positivos se han podido comprobar ya en cirugía de reconstrucción y de aumento mamario para aquellas mujeres que no desean implantes. Actualmente sólo se extraen las células madre de la propia paciente y se inyectan durante la misma intervención, pero en un par de años esta técnica mejorará según los expertos.

También para rejuvenecimiento facial, genital, prótesis y salud

Para otros cirujanos, la grasa, el futuro de la medicina estética, también lo será para la cirugía de rejuvenecimiento facial, gracias a combinaciones con otros tratamientos como el ácido hialurónico o el bótox. Junto a las inyecciones de proteínas del plasma del propio paciente, se conseguirá un rostro más juvenil de la manera menos agresiva. Y aunque la demanda sea menor, hasta para la cirugía genital de los labios mayores.

Otros usos muy útiles son las prótesis anatómicas mamarias, ajustables a la forma y el volumen del cuerpo y de los pechos de la mujer en particular, sin depender de las bolsas de silicona de hace un par de décadas.

Y no sólo para la estética, puesto que las grasas supondrán un gran avance para luchar contra ciertas enfermedades guardándolas en bancos parecidos a los de cordón umbilical gracias a su riqueza en células madre.

Fuente: Agencias y Medios Especializados.