Las operaciones de liposucción están ampliamente extendidas en la sociedad. Muchas personas recurren a ella de forma frecuente, y a menudo se confunde con un método rápido y eficaz para adelgazar y bajar peso. Sin embargo, esta cirugía no es un método de adelgazamiento.

La respuesta de cualquier cirujano ante una persona con exceso de peso, será recomendar una dieta y la práctica de ejercicio físico. La finalidad de la liposucción no es la de quitar peso, sino la de eliminar acúmulos de grasa localizados, que no desaparecen con las dietas y con la gimnasia. La dieta, por tanto, debe ser anterior a la liposucción, a pesar de que requiera más esfuerzo e implicación por parte del paciente. La cirugía se recomienda como última opción.

Por otra parte, la dieta es un procedimiento más sencillo y económico que una intervención quirúrgica, como es la liposucción. Esta cirugía no está indicada para personas obesas, y los riesgos se minimizan cuando el paciente tiene un peso normal y solamente quiere eliminar la grasa de zonas muy concretas.

La mejor opción para adelgazar de forma saludable, es acudir a un centro especializado, que cuente con médicos y personal experto en nutrición. El primer paso para dar con la dieta más apropiada, para las características de cada persona, es realizar algunas pruebas concluyentes, como son el Test de Tolerancia Alimenticia y un Análisis Genético de la Obesidad. De esta forma, se puede saber qué alimentos son beneficiosos para nuestro metabolismo y cuales no. A partir de ahí se puede crear una dieta personalizada.

Algunas clínicas de estética van más allá, como es el caso de Instituto MedicoEstético, que elabora dietas saludables a medida, con alimentos que agradan a los pacientes, y cuyos resultados permanecen a largo plazo. Además, existen otras técnicas que complementan las dietas en su objetivo por mejorar la figura. Algunas de ellas son el Vela Smooth y la Radiofrecuencia, tratamientos médico estéticos aplicados por profesionales.