La primera vez que la ví arrastraba casi por la fuerza a su tío y a otro que suponíamos debía se un pretendiente en una aventura desesperada. Nos lo contaba Icíar Bollaín en  “El Olivo” y pensé ¿quién no la hubiera seguido, aunque fuera al  tantas veces nombrado fin del mundo?

 La segunda vez era policía y en un mundo de hombres se movía con no menos determinación.

No es la más guapa de la clase, ni la más alta, pero tiene algo que desafía. Es como si careciera de complejos, y es tan buena actriz que en su boca hasta las frases más convencionales suenan nuevas, diferentes.

Luego es su cara, fresca, sin más alardes que una piel radiante, hidratada, luminosa. Llegará un día que necesitará nuestra ayuda y recordaremos que su piel no tenía manchas, y utilizaremos la luz (IPL) o un peeling de TCA para devolverle el tono uniforme; su textura volverá, y su hidratación, con hasta 4 tipos de Mesoterapias Faciales, combinadas con hialurónicos especiales y plasma regenerador.

Sus labios tendrán que volver a su carnosidad e hidratación que los hace tan especiales. Sus ojos no perderán intensidad, porque delatan su forma de ser, pero sus cejas de niña con carácter habrá que volver a despejar, evitando ojeras y líneas que la desmerezcan.

Y sobre todo, le recordaremos la mujer que es, tan poco convencional y singular. 

Sin más alardes, pero sin uno menos.

Su nombre: Anna Castillo.

Instituto Médico Estético

Dr. David Muñoz