El microinjerto capilar se define hoy día como un proceso quirúrgico, que permite recuperar el pelo en zonas del cuero cabelludo en las que se ha perdido definitivamente.

Los resultados de una operación de transplante capilar tienen una apariencia totalmente natural. El proceso de implante de folículos resulta imperceptible para el ojo humano. La micro cirugía de transplante ofrece una renovación perfecta de nuestro cuero cabelludo cuando ha perdido su cabello con los años.

En comparación con el resto de las cirugías estéticas, el transplante capilar es un proceso cómodo y fácil para el paciente.

Técnica del microinjerto capilar

El transplante capilar es, en realidad, un proceso de autodonación. Consiste en mover el pelo de las áreas que genéticamente están a salvo de pérdida de cabello, con el fin de rellenar las áreas donde el cabello ha caído y continúa perdiéndose.

En la parte de atrás de la nuca el crecimiento del cabello se rige por factores genéticos diferentes a los de la base de la cabeza y a la zona superior a la frente, por ello la calvicie se inicia con entradas en las sienes y en la parte trasera del cráneo. El microinjerto capilar lleva tiras de piel de las zonas genéticamente a salvo y las coloca en las zonas calvas.

El proceso comienza con un diagnóstico de las áreas favorecidas, como la nuca y los costados de la cabeza. Es preciso que estas zonas cuenten con cabello suficiente para que el transplante de folículos pueda llevarse a cabo.

En esta técnica el cirujano debe ser experto en realizar un efecto óptico, al transplantar el cabello a las zonas más débiles, de modo que el resultado sea inapreciable. Es responsabilidad del especialista lograr un efecto natural. El microinjerto capilar tiene mucho de artístico, ya que la zona donante debe quedar con suficiente densidad de pelo para que no se note, y al mismo tiempo debe generar cabello donde antes no lo había, sin que esto delate la intervención.