La otoplastia es una intervención absolutamente sencilla. Una vez que ha finalizado la operación quirúrgica, se colocan unas almohadillas de algodón y un vendaje elástico alrededor de la cabeza, que se retirará paulatinamente, para controlar la evolución.

A las 48 horas, aproximadamente, se retira definitivamente el vendaje quirúrgico. Se recomienda utilizar una cinta protectora de forma permanente durante los primeros 15 días, y otros 15 días más sólo para dormir, especialmente en el caso de los niños. Tras 2 ó 3 semanas, las orejas no presentan ningún signo de la operación.

Durante las primeras 48 horas de la cirugía de oreja, el paciente debe guardar reposo en casa. Es necesario cuidar la posición de la cabeza al dormir. Es importante tomar toda la medicación prescrita por el médico, para prevenir complicaciones. Un mes después de la otoplastia, el paciente no necesita tomar ninguna precaución, incluso puede realizar ejercicio físico si lo desea.

Es una intervención muy segura. El especialista únicamente debe seleccionar el caso, plantear la técnica más adecuada para cada persona, ejecutarla con precisión y controlar el postoperatorio de cerca. No existen efectos secundarios, ya que la otoplastia no afecta al oído, sino al pabellón auricular.