La cirugía de reducción de pecho es una de las operaciones que cuenta con un mayor grado de satisfacción entre sus pacientes una vez se han sometido a ella. Y es que las razones para una reducción de pecho pueden ser muy variadas, cubriendo desde la salud a problemas de autoestima.

La gigantomastia es el término médico por el que se conoce al crecimiento excesivo del pecho de la mujer. Poseer una talla desmesurada puede llegar a ser un molesto problema que impida hacer una vida normal y que, además, pueda ser poco comprendido por otras personas sin esta condición. A largo plazo, puede tener, incluso, consecuencias crónicas, por lo que desde el punto de vista médico es recomendable ponerle fin de forma definitiva.

Para ello, la mamoplastia de reducción puede ser una solución tajante y fiable, que dura para siempre.

 

¿En qué consiste una operación de reducción de pecho?

La operación de reducción de pechos se realiza bajo anestesia general, por lo que no hay dolor alguno de la cirugía por el que preocuparse.

Esta intervención extirpa el exceso de grasa y, con ella, el exceso de glándula mamaria y piel que sobra. Normalmente, se añade una elevación del pecho para recolocarlo de manera más natural.

Para ello, se hacen tres incisiones por las que se extraerá el tejido mamario, la piel y la grasa y que se suturarán con puntos para completar. En algunas ocasiones, en el caso de que el exceso de grasa se encuentre también alrededor de la mama y por la axila, se hace necesario hacer también una liposucción, para que el resultado sea perfecto.

 

¿Cuándo someterse a una cirugía de reducción de pecho?

Los motivos que pueden llevar a una mujer a reducirse el pecho son de diversa índole. Muchas pueden hacerlo para ganar en calidad de vida, ya que reduciría mucho algunas de las molestias asociadas a este tipo de problemas.

No obstante, también son muchas las mujeres que deciden hacerse una reducción de pecho por motivos estéticos, ya que no están contentas con el tamaño o apariencia de sus mamas.

En este último caso, lo habitual es que la operación de reducción de senos por la Seguridad Social no sea una posibilidad, si no compromete de cierta manera la salud. Para ello, existen clínicas de estética como Instituto Médico Estético en las que expertos médicos podrán asesorar a la paciente y ofrecerle un tratamiento a la medida de sus necesidades, sin que el precio sea un problema.

 

¿Por qué realizarse una reducción de pecho?

Como ya hemos mencionado, existen algunas razones tanto de tipo saludable como estético. Estas son algunas de las que más se repiten en las consultas de los cirujanos.

  1.     Dolor

Un exceso en el tamaño de unos pechos puede conllevar un dolor insoportable de cuello o espalda, por el peso de los mismos. También puede inducir a malas posturas que acaben por empeorar el problema y a una mala respiración; por lo tanto, a un mayor cansancio.

  1.     Sueño

El momento de ir a dormir es uno de los que más temen las mujeres con esta condición. Y es que el peso de unos pechos demasiado grandes puede impedir encontrar una posición cómoda para echarse a dormir, provocando una insomne sensación de desesperación. Aunque existen almohadas y cojines especiales, no siempre consiguen aliviar este problema.

  1.     Ropa

A la hora de comprar o probarse ropa, es posible que sea fácil encontrar talla para el cuerpo, y no tanto para la parte de arriba. Para estas mujeres, la opción de armario puede verse muy reducida, sobre todo, en lo que a ropa de baño se refiere. Volver a disfrutar de la moda puede ser una razón de peso para llevar a cabo esta intervención.

  1.     Confianza

Tener unos pechos grandes puede despertar una atención que no todas las mujeres desean. Este tipo de interés no solicitado puede hacer sentir muy incómodas a algunas personas, afectando así a su vida social e, incluso, a su autoestima.

  1.     Ejercicio

Las mujeres deportistas pueden encontrar serios problemas a la hora de realizar determinado ejercicio. Y es que, si ya hemos comentado los problemas de respiración, un movimiento excesivo de las glándulas mamarias puede acabar provocando nuevos dolores o una movilidad reducida.

Estas son algunas de las razones por las que algunas pacientes de verdad ven un cambio esencial en el antes y después de la reducción de senos.

 

Preocupaciones más habituales ante una reducción de pecho

La mayoría de las personas sienten algo de nerviosismo a la hora de pasar por el quirófano, y en una mamoplastia no es diferente. No obstante, con la atención adecuada, la formación médica necesaria y la excelencia que da una trayectoria demostrada, se puede tener una total tranquilidad frente a este tipo de intervención.

Una de las preguntas a las que más se enfrentan los cirujanos es si quedan cicatrices después de una reducción de pecho. Al realizarse incisiones, hay que cuidar que la cicatrización se haga en las mejores condiciones. Para ello, un seguimiento por parte de un profesional médico es esencial para minimizar las marcas.

La vuelta a la vida normal suele llevar un par de días, si bien las molestias se pueden prorrogar un poco más. Es importante seguir al pie de la letra las instrucciones del médico para poder tener un post-operatorio lo más agradable y eficaz posible.

Actualmente, los métodos quirúrgicos son muy seguros y fiables y, con la adecuada atención, no entrañan peligro alguno. En el caso de una mamoplastia, además, los efectos son rápidos y para siempre, por lo que es una opción perfecta para aquellas personas que quieran reducir el tamaño de sus pechos.