Los Colegios de Médicos, los Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas, las Sociedades Científicas y el Ministerio de Sanidad piden una legislación de consenso que regule la situación actual con respecto a la utilización de herramientas láser.

Según los profesionales del sector, los tratamientos con láser en el paciente, incluyendo las intervenciones estéticas, deben realizarse por medio de personal cualificado. Sólo con un conocimiento profundo de las terapias con láser, las intervenciones serán altamente eficaces y seguras.

Se considera prioritario regularizar los vacíos legales vinculados al láser, como herramienta médica que se utiliza sobre personas. Las asociaciones del sector desean frenar el intrusismo de profesionales no médicos, que provocan un descrédito de los beneficios del láser. La mala fama se origina tanto por la falta de eficacia de las intervenciones sin protocolos ni control, como por los peligros demostrados en el uso inadecuado.

Se denuncia la utilización arbitraria de láseres que, por su tipificación técnica, deben considerarse de uso médico. Es preciso legislar las intervenciones en las que se emplean fuentes lumínicas o láser, y que se podrían estar realizando por esteticienes.

El empleo del láser se considera una terapia emergente, y se contempla la necesidad de proporcionar unos conocimientos exhaustivos que garanticen una competencia clínica, tanto teórica como práctica. Se habla de una formación destinada exclusivamente a médicos, los únicos profesionales que en un principio están amparados legalmente para la aplicación del láser con fines diagnósticos y terapéuticos.

Los estudios en este campo incorporan un programa que profundiza en los procedimientos con radiaciones luminosas y láseres, para tratamientos generales y dermatológicos, eliminación de tatuajes, tratamiento de manchas y pigmentaciones, fotodepilación médica, fotorrejuvenecimiento facial y cutáneo lesiones vasculares de la piel, etc.