Seguro que has oído hablar de tratamientos de rejuvenecimiento facial, y muy probablemente también de la Toxina Botulínica. Pero, ¿Sabes realmente en qué consiste el tratamiento con esta sustancia? Es preciso contar con información precisa y completa sobre este tratamiento. La mejor forma de conocer sus propiedades es acudir a la consulta de un médico especialista.

La Toxina Botulínica tiene dos usos principales, que están muy extendidos:

1- Evitar la formación de arrugas en ciertas partes de la cara: Su aplicación está prácticamente restringida al entrecejo. La sustancia produce una parálisis temporal del músculo, por lo que se obstaculiza la formación de arrugas, o al menos se suavizan.
2- Reducir la sudoración excesiva en las personas que la padecen: Aplicándose en las axilas, bloquea las fibras parasimpáticas que contienen las glándulas sudoríparas, frenando su actividad de forma temporal.

Principales ventajas de la Toxina Botulínica

– Es un tratamiento que se puede llevar a cabo en cualquier época del año.
– Elimina las arrugas que se forman por la contracción de los músculos.
– Su aplicación es rápida, no precisa anestesia y no provoca cicatrices.
– No requiere preparación previa.
– La visibilidad de los resultados es inmediata. No obstante, 15 días después del tratamiento, los efectos se muestran en su máximo esplendor.

El rejuvenecimiento facial por medio de Toxina Botulínica se realiza en una única sesión, con una duración de unos 20 minutos. La sustancia se aplica por medio de microinyecciones que reparten pequeñas dosis por el músculo. El resultado es el bloqueo de los impulsos nerviosos que contraen ese músculo. El proceso es indoloro, por lo que el paciente puede reincorporarse a su vida normal de forma inmediata.

En cuanto al tratamiento para el exceso de sudoración, el paciente debe depilarse el día anterior para acudir a la sesión. Se marca la zona y también se distribuyen pequeñas dosis por medio de microinyecciones. Al segundo o tercer día se empiezan a notar cambios, y al quinto día ya se pueden observar los buenos resultados. Más del 90% de los pacientes que realizan el tratamiento reducen significativamente su nivel de sudoración después de la primera sesión.

El tratamiento con toxina botulínica se puede combinar con otras técnicas, para incrementar sus efectos, como los rellenos faciales, la exfoliación láser o la cirugía facial. Poniéndonos en manos de personal experto, tendremos asesoramiento sobre la utilización de estas técnicas en su justa medida. El rejuvenecimiento facial se consigue con una apariencia natural, y no con volúmenes artificiales que rompen nuestros rasgos y acaban con el equilibrio de nuestro rostro.

Fuente: Agencias y Medios Especializados