La llegada del invierno siempre es bien recibida no solo por la bajada de temperaturas, sino también porque es el momento de realizar esos tratamientos estéticos que no han podido hacerse en los meses de verano.

El intenso sol y la potencia de los rayos ultravioleta del verano inciden directamente sobre nuestra piel, por lo que no es del todo probable que un tratamiento estético, como la depilación láser o la eliminación de varices, acabe con éxito en los meses más calurosos del año.

Es justo con la llegada del otoño cuando hay que plantearse acudir a un centro especializado para concertar una cita y comenzar con el tratamiento requerido.

Depilación permanente: ¿cuándo es mejor hacerla?

Cuando hablamos de depilación permanente nos referimos a tratamientos como la depilación láser. Lo ideal es llegar al verano una vez que ya se han realizado varias sesiones y el vello ha desaparecido casi en su totalidad. Por eso, una vez que termina septiembre es hora de comenzar con las sesiones de depilación láser. Lo idóneo es dejar pasar unas semanas para que la piel se recupere del sol antes de retomarlo. Con unos quince o veinte días bastará.

Una vez iniciado este tratamiento, siempre hay que dejar pasar un tiempo entre una sesión y otra. En este sentido, resulta conveniente comenzar en los primeros meses de frío para tener la piel a punto con la llegada de la próxima primavera.

Es muy importante evitar la incidencia directa del sol sobre la piel que se ha sometido a este tipo de tratamientos. Por eso, el invierno es la época ideal al demandar que vistamos más ropa y que esta sea de manga y pantalón largo.

Tratamiento láser para el acné

Este tratamiento consigue eliminar en un alto porcentaje el acné juvenil o el provocado por otro tipo de causas como el estrés. Sin embargo, es importante tener en cuenta una serie de consideraciones. Al tratarse de un tratamiento láser resulta esencial que la piel no entre en contacto con el sol, sobre todo, con los rayos que se emiten en verano.

Esta técnica pretende eliminar, incluso, las marcas provocadas por el acné más severo. Por tanto, es necesario seguir las recomendaciones de los especialistas con el fin de obtener los mejores resultados.

Y es que con un tratamiento para quitar marcas de acné es importante mantener unos buenos cuidados, requiriendo comenzar a realizar este tratamiento en los meses de otoño e invierno. De esta manera, la piel está más predispuesta a regenerarse y, en consecuencia, los resultados obtenidos serán más satisfactorios.

Abdominoplastia

Lo que se pretende con esta técnica es reducir la grasa del abdomen. La pequeña cicatriz que quedará debe ser cuidada no dejando que en los primeros días o semanas incida el sol directamente sobre ella, de modo que la piel se regenere sin peligro de quemaduras o eccemas.

Con la abdominoplastia puede llegarse a perder volumen corporal de manera relativamente sencilla, aunque después hay que llevar una vida sana y equilibrada para facilitar que el cuerpo se habitúe a su nueva rutina. En invierno, al hacer más frío, la piel se tensa y queda mucho más flexible y elástica, por lo que la recuperación tras una intervención de este tipo resulta más rápida.

Carboxiterapia para la celulitis

Esta técnica mínimamente invasiva trata de eliminar la piel flácida y la grasa localizada que produce la antiestética celulitis. Consiste en infiltrar en las capas superiores de la piel dióxido de carbono, que contribuirá a aumentar el oxígeno en los tejidos, por lo que la piel recuperará la tersura y elasticidad perdidas.

En verano, un tratamiento de está índole es más incómodo y difícil. Una vez más, los meses de invierno son los idóneos para tratar la celulitis y llegar al verano con la piel lisa y sin rugosidades.

Tratamiento para esclerosar varices

La escleroterapia consiste en practicar pequeñas inyecciones con una aguja fina en las pequeñas varices o arañas vasculares, mejorando su apariencia y evitando otros síntomas como hinchazón, dolor o quemazón.

Las varices son un problema muy común en nuestra sociedad, especialmente en las mujeres. Antes de someternos a este tipo de intervención resulta esencial que recabemos información con especialistas sobre nuestras necesidades personales.

En invierno se llevan más prendas de ropa, de manga larga y con más capas, por lo que las varices quedan resguardadas. Por el contrario, en verano pueden llegar a notarse más, por lo que se recomienda comenzar con el tratamiento antes de que finalice el año. De este modo, en primavera se habrán suavizado y la piel estará preparada para la exposición solar.

Todas estas técnicas coadyuvan a mejorar la apariencia de la piel y siempre deben ser aplicadas por profesionales. Para una información más detallada, lo adecuado es informarse en un centro especializado y comenzar el tratamiento que se adapte a nuestras necesidades, para que en verano la piel esté bien preparada.

El invierno, la época adecuada para los tratamientos estéticos

El sol del invierno no es tan intenso, lo cual, sumado a que se lleva la piel mucho más cubierta, favorece que no resulte difícil prevenir su incidencia perjudicial en estos tratamientos estéticos.

  • En invierno, las bajas temperaturas hacen que la piel sea más propensa a recuperarse de cualquier intervención. Por contra, el calor hace que la piel sude, esté mucho más blanda y más flácida, por lo que hay que esperar siempre la llegada del invierno para que la piel esté preparada ante cualquier tratamiento y su posterior recuperación.
  • Además de lo anterior, en invierno hay más margen para llegar al verano con la piel deseada, ya sea sin vello permanente, sin celulitis, sin varices o sin acné. Lo más oportuno es espaciar las sesiones y llevar a cabo el plan sin prisa alguna.

Ante cualquier tratamiento o intervención, siempre es necesario que nos aseguremos de ponernos en manos profesionales. En Instituto Médico Estético, toda la plantilla son médicos titulados en los que podremos depositar toda nuestra confianza.