La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha hablado sobre los riesgos que suponen los tratamientos estéticos y la medicina estética de bajo coste para la salud. Sus recomendaciones implican alejarse de este tipo de servicios, ya que pueden contener productos no autorizados.

Se advierte que estas fechas, previas a las fiestas navideñas, aumenta la demanda de ciertos tratamientos, como es el caso del bótox, y pueden llevarse a cabo con sucedáneos no autorizados, como el bótox coreano. Este producto se puede adquirir en Internet a un precio más bajo que los fármacos autorizados, y su utilización puede provocar efectos secundarios adversos, ya que se disemina con más facilidad, y sus efectos reparadores duran menos.

La SEME recalca en todo momento, que la medicina estética debe llevarla a cabo un profesional titulado en un centro acreditado, y con fármacos autorizados por la Agencia Española del Medicamento (AEM). Esta agencia solamente tiene aprobados cuatro productos a base de toxína botulínica. Únicamente uno de ellos, que se comercializa con el nombre de Vistabel, se puede utilizar en estética, para tratar exclusivamente las arrugas del entrecejo.

Las personas con problemas neurológicos o con dificultades para deglutir, son las más propensas a padecer reacciones adversas ante el bótox, por eso están excluidos de este tipo de tratamientos. Los médicos deben informar a los pacientes sobre los riesgos que conlleva la toxina, y advertirles de que deben acudir a consulta inmediatamente si notan algún trastorno respiratorio, del habla o de la deglución.