La liposucción es una técnica quirúrgica que consiste en mejorar el contorno corporal del paciente, mediante la extracción de aquellos acumulos de grasa que estropean la figura del paciente y que no se pueden eliminar mediante dietas y ejercicio.

Es una de las intervenciones estéticas más frecuentes. Se lleva a cabo con anestesia local y sedación. Durante la operación el paciente se encuentra tranquilo y relajado, sin ser consciente del proceso. En Instituto Médico Estético es prioritaria la seguridad frente a todo lo demás, por eso el médico anestesista controla las constantes vitales del paciente en todo momento.

La Doctora Patricia Mancebo aclara que la liposucción no es una técnica para adelgazar y que no sirve para personas obesas. Señala que el paciente adecuado es una persona normal, que tiene algún acumulo de grasa localizado que afea su figura. La piel que recubre ese acumulo de grasa debe adaptarse a la nueva forma después de la intervención.

La intervención tiene un postoperatorio, como cualquier operación quirúgica, pero es muy llevadero para el paciente, porque se puede incorporar a su vida cotidiana en unas 48 horas.

Antes de la operación, el paciente recibe instrucciones del médico para prepararse, incluyendo normas sobre la ingesta de alimentos y líquidos, tabaco, o toma o supresión de medicamentos, vitaminas y suplementos de hierro. Si padece un resfriado o una infección de cualquier tipo, sobre todo si es de piel, la cirugía puede posponerse.

A fin de reducir al mínimo la aparición de hematomas, será preciso que deje de tomar aspirinas, anticoagulantes o antiinflamatorios unas semanas antes de la intervención. Es necesario realizar pruebas preoperatorias que, generalmente, incluirán un análisis de sangre, pruebas de coagulación, y un electrocardiograma, al igual que para cualquier otra intervención.